Che Guevara: autorretrato oscuro
Autorretrato oscuro De una joven nación de raíces de hierba (raíces que niegan la rabia de América) vengo a ustedes, hermanos norteños. Cargado de gritos de desaliento y de fe, vengo a ustedes, hermanos norteños, vengo de donde venimos los ‘homos sapiens’, devoré kilómetros en ritos trashumantes; con mi materia asmática que cargo como una cruz y en la entraña extraña de metáfora inconexa. La ruta fue larga y muy grande la carga, persiste en mí el aroma de pasos vagabundos y aún en el naufragio de mi ser subterráneo –a pesar de que se anuncian orillas salvadoras– nado displicente contra la resaca, conservando intacta la condición de náufrago. Estoy solo frente a la noche inexorable y a cierto dejo dulzón de los billetes, Europa me llama con voz de vino añejo, aliento de carne rubia, objetos de museo. Y en la clarinada alegre de países nuevos yo recibo de frente el impacto difuso de la canción, de Marx y Engels, que Lenin ejecuta y entonan los pueblos El mar me llama con su amistosa mano El mar me llama con su amistosa mano Mi prado –un continente se desenrosca suave e indeleble como una campana en el crepúsculo.
Di una giovani nazione di radici d’erba (radici che negano la rabbia d’ America) vengo a voi, fratelli del nord. Caricato d’urli, di mancanza di fede, vengo a voi, fratelli del nord vengo da dove veniamo gli uomo sapiens, ho divorato chilometri in riti vagabondi; con la mia materia asmatica che è la mia croce e nelle strane viscere della metafora sciolta. La strada fu lunga e molto grande il carico, ancora in me l’aroma delle passi vaganti e ancora nel naufragio del mio essere sotterraneo -nonostante s’annunciano rive salvatrice- nuoto tranquillamente contro le maree conservando intatta la condizione di naufrago. Solo c’i sono di fronte all’ inesorabile notte E a certo sapore dolce delle banconote, Europa mi chiama con voce d’antico vino, alito di carne bionda, oggetti di museo. E in a chiamata gioiosa di nuovi paesi Ricevo di fronte l’impatto della canzone Di Marx ed Engels che Lenin suona Y cantano i popoli. Il mare mi chiama con la sua fraterna mano Il mio prato- un continente Si svita soave e indelebile Come una campana nel crepuscolo.
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Por lobogabriel - 5 de Octubre, 2008, 7:04, Categoría: poesia
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